Para cualquier empresa, de cualquier tipo, sea de gran escala o también las de medio tamaño, la información es una fuente valiosa de progreso. Siglos antes, la perspicacia y la observación eran la forma de darse cuenta de las cosas, poder anticipar circunstancias y poseer datos necesarios para solucionar y tomar decisiones drásticas y rápidas. Con el avance de la ciencia, la tecnología y la informática, son los grandes ordenadores y los complejos sistemas los que procuran que se pueda llevar a cabo esta actividad, pero de manera grandiosa.

Conectadas a redes y sistemas, los satélites, las cámaras, los microscopios, las redes sociales y miles de programas y objetos recopilan información constante y diariamente, segundo a segundo. Las conductas de los seres humanos, los patrones de comportamiento, los hábitos de consumo son algunas de las variables que se obtienen de esta manera, pero también el proceder de las estrellas y los astros, los flujos y corrientes de inversiones, la actividad persistente e inmutable de la flora, la fauna y la geología en el planeta, o bien el funcionamiento del cuerpo humano en todos sus niveles. Este tipo de información es demasiado para una simple persona o grupo de personas, y se necesita confiar en formas altamente complejas para su análisis.

Estos sistemas que se dedican a la recolección, examen, redistribución y devolución de datos son conocidos por sus vocablos en inglés como Big Data, y se enfrentan a por lo menos dos problemas cada vez más complejos. Uno resulta ser la propia esencia de los programas de grandes datos, que  es el tiempo que les lleva preparar y procesar toda la información. Si dependiese de personas detrás de un monitor, cientos de empleados podrían tardar años en separar los datos pertinentes de un día de recolección de información. Confiar en sistemas y meta sistemas que se dediquen a ahorrar tiempo a las empresas es fundamental y básicamente es una de las cuestiones más importantes.

Pero otra cuestión fundamental es la protección de dichos datos. Por lo general, el sistema más común de cifrados de datos recae en los discos y volúmenes de almacenamiento, que es donde los datos se acopian y se resguardan. Quienes buscan atentar contra la seguridad de la información, buscan primero en los ‘galpones’, es decir, en los cerebros de las computadoras donde se guarda todo. ¿Pero qué sucede cuando los datos viajan de una central a una terminal, o de un teléfono móvil a un disco rígido? No muchas empresas pueden ofrecer hoy por hoy la completa seguridad en las transferencias de archivos e información.

Protegiendo Datos en Hadoop

Es por esto que se ofrecen sistemas de protección estructurados, semi estructurados o no estructurados, variando de acuerdo a los diferentes tipos de fuentes de información, de tránsito de datos y de volumen de capacidades. Para cada sistema hay una solución, y es fundamental saber aplicarla a tiempo. El rendimiento es algo a optimizar siempre, y esto se puede lograr de la mano de sistemas de protección, que satisfarán a todos los usuarios, empresas y organismos que los utilicen.

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